Protección solar infantil

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Ya ha llegado el verano y el sol vuelve a brillar con todo su esplendor. Pero, atención, la exposición solar excesiva aguda produce quemaduras, y la crónica, envejecimiento cutáneo, cáncer de piel y cataratas.

¿Qué es la luz solar?

La luz solar que alcanza la Tierra está formada en el 50 % por radiación infrarroja, el 40 % corresponde a luz visible y el 10 % restante corresponde a radiación ultravioleta.

La radiación ultravioleta se divide en radiación ultravioleta C (UVC), que no alcanza la superficie terrestre ya que es filtrada por la capa de ozono de la atmósfera, la radiación ultravioleta B (UVB) en el 2 %, y la radiación ultravioleta A (UVA) en el 8 %.

¿Qué efectos tienen las radiaciones solares sobre nuestro organismo?

La radiación infrarroja es la responsable del calor y activa la circulación sanguínea.

La radiación ultravioleta B (UVB) es la causante del eritema o quemadura solar y de la génesis de cáncer cutáneo.

La radiación ultravioleta A (UVA) es la principal productora de fotoenvejecimiento cutáneo.

¿Todos estamos expuestos de igual manera a la luz solar?

No. Los efectos del sol sobre nuestra piel dependerán en gran parte del tipo de piel de cada persona (fenotipo), que se puede clasificar en seis tipos:

TIPO COLOR PIEL PECAS PELO BRONCEADO
I MUY PÁLIDO SIEMPRE ALBINO NUNCA
II PÁLIDO MENUDO RUBIO MÍNIMO
III CLARO RARAS RUBIO/CASTAÑO GRADUAL
IV MORENO NINGUNA CASTAÑO BUENO
V MORENO NINGUNA MORENO PROFUNDO
VI NEGRO NINGUNA NEGRO NEGRO

Evidentemente, los tipos I y II se quemarán ante la mínima exposición solar y precisarán de una protección total, mientras que los tipos III y IV pueden estar expuestos al sol más o menos tiempo sin quemarse y deberán usar fotoprotectores solares. El tipo V raramente se quemará ante la exposición solar y el tipo VI nunca se quemará.

¿Por qué hay que protegerse del sol?

El sol es la causa principal del cáncer de piel. En los últimos años se ha detectado un aumento alarmante en el número de casos de cáncer de piel entre las personas de raza blanca.

La mayor proporción de cánceres de piel se producen en personas ancianas o adultos mayores. Sin embargo, también puede verse en niños y adolescentes.

Al desarrollo de cáncer de piel contribuye toda la exposición solar acumulada durante toda la vida. Los niños dedican más tiempo a actividades al aire libre que la mayoría de los adultos, especialmente en verano. La mayor parte de la exposición solar de una vida se recibe durante los primeros dieciocho años de vida, por lo que es imprescindible una correcta protección solar.

¿Qué medidas básicas son aconsejables en la protección de la radiación solar?

1. La protección contra el sol más económica y efectiva es mantenerse a la sombra. Busque sombras en los espacios abiertos o provéase de sombrillas.

2. No se deben realizar exposiciones prolongadas al sol. Las horas centrales del día deben evitarse.

3. Elección de un protector solar adecuado.

Por suerte, la industria nos ofrece una amplia gama de protectores solares.

Los protectores solares contienen sustancias químicas que actúan de una de las dos formas siguientes:

- Absorbiendo la radiación ultravioleta e impidiendo su penetración; son los filtros químicos. Son orgánicos y su espectro es más limitado que en los filtros físicos.
- Filtros físicos, que actúan reflejando la radiación ultravioleta. De esta forma se impide la penetración cutánea. Son las denominadas pantallas minerales o inorgánicas (mecanismo de reflexión puro de los rayos solares). Son de amplio espectro.

Recientemente se han desarrollado nuevas moléculas orgánicas que reúnen las ventajas de los dos tipos anteriores. Son las denominadas pantallas orgánicas.

Por lo tanto, elija siempre protectores solares de amplio espectro. Aunque la mayor parte del efecto nocivo del sol se debe a los rayos UVB, también hay que proteger la piel del efecto de los rayos UVA.

Se deben elegir las presentaciones de línea infantil (por ser de base más suave y no contener perfumes) y resistentes al agua, no solo para actividades de baño, sino también cuando se vayan a realizar actividades que puedan resultar en sudoración abundante (es decir, en niños se deben elegir siempre). Estos protectores solares están pensados para durar más que los protectores normales en estas circunstancias.

Cuanto más elevado sea el factor de protección solar (FPS), más protección proporciona.

La elección del factor de protección solar dependerá del tipo de piel y de la edad del niño:

- Los niños menores de seis meses carecen de la capacidad natural de la piel para defenderse del sol y pueden desarrollar quemaduras solares graves y de consecuencias severas. Por lo tanto, no deben exponerse a la luz directa del sol.
- Los niños entre seis meses y tres años deben protegerse con un factor de protección solar igual o superior a 30.
- En niños mayores de tres años se usará como mínimo un factor de protección solar igual o superior a 15.

Hay que tener en cuenta que el protector solar no será efectivo si no se aplica correctamente:

- Se debe aplicar 30 minutos antes de salir de casa. Estas sustancias no actúan inmediatamente; por lo tanto, no es correcto exponer a su hijo al sol hasta 20 minutos después de haberle aplicado el protector.
- No deje de aplicarlo en los días nublados.
- La frecuencia de renovación habitual de los protectores solares es cada dos horas. Sin embargo, si su hijo se baña a menudo o se dedica a jugar en el agua, la renovación debería ser con intervalos más frecuentes.
- Aplíquelo frotando y extendiendo bien. Asegúrese de que cubre todas las áreas corporales expuestas, especialmente la cara, los pies y las manos de su hijo, así como partes de las piernas y de los brazos no cubiertas por la ropa.

4. Elección de una ropa adecuada.

Vista a su hijo con ropas de color no demasiado oscuro, y no muy ajustadas. Las ropas muy oscuras protegen más de los rayos UVB, pero son más calurosas. De todas formas, el factor que más influye en disminuir el paso de más o menos cantidad de radiación no es el color, sino el grosor y el tramado estrecho del tejido. Algunas ropas extranjeras muestran en el etiquetado el factor de protección solar que se les puede atribuir en base a su capacidad de bloqueo solar. Por ejemplo, un FP de 40 (o UPF-40) o uno más elevado proporcionan una protección muy alta. Un UPF-15, o algo superior, proporciona una protección bastante aceptable. A falta de estos etiquetados específicos, usted puede hacerse una idea de cuánto sol dejan pasar algunas prendas viendo la consistencia de la sombra que consiguen proyectar sobre el suelo al extenderlas bajo el sol (o bien observando cuánta luz deja pasar a su través la prenda, al extender su tejido estirado contra el cristal de una ventana iluminada por el sol).

Los niños siempre deben llevar camisetas y otras prendas corporales cuando estén jugando, incluso aunque lo hagan a la sombra (por ejemplo: camisetas de algodón no ajustadas).

Se deben emplear gorros con visera frontal, que proyecten sombra sobre la parte alta de la cara.

Hay que ponerles gafas de sol con filtro para rayos UV (deben absorber tanto los rayos UVB como los UVA). Esto protege la delicada piel que rodea los ojos y previene además el desarrollo precoz de cataratas.

Y recuerde:

Es erróneo creer que no se puede quemar en un día cubierto. Las nubes atenúan la radiación UV, pero la radiación difusa es suficientemente intensa como para quemarse, salvo días excepcionalmente cerrados con nubarrones negros y bajos.

Ser joven no la hace inmune a la radiación solar. Es erróneo pensar que el sol únicamente hace daño a las personas mayores. El exceso de sol es peligroso, con independencia de la edad.

«Si no siento calor cuando estoy al sol, no me quemaré». Esta es una idea falsa. La radiación ultravioleta no se siente, aunque alcance las capas no superficiales de la piel y ejerza su efecto indeseable.

El bronceado es una reacción de defensa de la piel ante la exposición a la radiación UV y la agresión que esta le origina. Aunque tiene una función protectora, solo protege parcialmente. No existe, por lo tanto, el famoso «bronceado saludable».

Hay que proponerse como objetivo general el desarrollo de hábitos saludables para toda la vida. Predique con el ejemplo. Nada educará mejor a su hijo que el verla a usted misma aplicándose siempre medidas correctas de protección solar.

 

BIBLIOGRAFIA
- BARROSO ESPADERO, D. «Protección contra el abuso de la exposición solar. Consejos e información para padres». Foro Pediátrico, volumen III, n.º 1 (abril de 2006).
- FITZPATRICK, T. B. «Photoprotection and photochemoprotection of human white skin». Nouv. Dermatol, 1992.
- GREENPEACE. Saliendo del agujero de la capa de ozono. Madrid, 1993.

Trabajo elaborado en Mayo del 2007
Dr. R. Clapés Ferran
Servicio de Urgencias. Hospital de Nens de Barcelona

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