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Costra Láctea |
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Dermatitis seborreica en la
infancia: Costra Láctea.
La dermatitis seborreica se caracteriza por ser una erupción
eritematosa (la piel está enrojecida), descamativa o costrosa,
que afecta principalmente las áreas con una alta concentración
en glándulas sebáceas, como son: cuero cabelludo,
cara, regiones retroauriculares (detrás de las orejas), zona
central del tórax, espalda y pliegues (axilas, codos y rodillas).
En la infancia se presenta de forma precoz, la dermatitis seborreica
infantil, que puede afectar distintas partes del cuerpo al igual
que en el adulto, siendo una zona característica el cuero
cabelludo (costra láctea).
COSTRA LÁCTEA:
Cuando la dermatitis seborreica infantil afecta al cuero cabelludo
recibe el nombre de costra láctea. Aparece en los lactantes
entre la segunda y la décima semanas de vida, su nombre hace
referencia al período de edad en que aparece no teniendo
ninguna relación con el tipo de alimentación. Puede
continuar a lo largo de la vida aunque suele desaparecer espontáneamente
en el transcurso del primer o segundo año de vida. Afecta
a un 12% de los recién nacidos.
El proceso empieza generalmente en el cuero cabelludo en forma de
placas descamativas, grasientas, de color amarillento, de tamaño
y formas variables que asientan sobre una piel enrojecida. Puede
extenderse a la frente, orejas y cejas.
No se ve afectado el estado general del bebé y el picor es
leve o no existe, por lo que, salvo excepciones y a pesar de que
a veces se presenta de forma aparatosa se trata de una afección
benigna.
¿Por qué ocurre?
Aunque no se conoce con exactitud la causa de la dermatitis seborreica
en la infancia, parecen estar implicados varios factores:
· Predisposición genética.
· Disfunción de las glándulas sebáceas.
· El hongo Pityrosporum ovale.
· Influencia de los andrógenos maternos.
¿Se cura?
Con los tratamientos adecuados suele remitir rápidamente,
aunque, sin tratamiento, puede desaparecer espontáneamente
en el transcurso de varias semanas o meses.
¿Qué tengo que hacer?
Su médico le indicará la pauta terapéutica
adecuada a seguir en su caso. Paralelamente, toda vez que la piel
afectada es más sensible a las infecciones, y más
frágil a las agresiones físicas y químicas,
es aconsejable:
· Una higiene suave de la piel.
· Evitar agresiones del aire, frío o sol
intensos.
· Prevenir la sudoración excesiva.
· Usar champús y tratamientos adecuados.
· Utilizar un peine, cepillo o gasa para ayudar
a desprender las costras después del tratamiento, con cuidado
de no dañar el cuero cabelludo.
BIBLIOGRAFÍA
- Zambrano A, López-Barrantes V. Atlas Dermatología
Pediátrica. Editorial JIMS, S.A. 1991. Páginas 14-15.
- Bielsa Marsol I, Eccemas II. Páginas 113-116. En: Ferrándiz
C. Dermatología Clínica. Editorial Mosby. Madrid,
1996.
Texto elaborado por DermaThea
y cedida su reproducción
Revisado y modificado parcialmente en Diciembre de 2001
Dr. Javier Massaguer Cabrera
Servicio de Pediatria del Hospital de Nens de Barcelona
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