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Tics |
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Son
movimientos o vocalizaciones involuntarios, repetitivos y rápidos,
que imitan determinados movimientos o sonidos (son estereotipados),
tales como el parpadeo, rascado, carraspeo, etc. Se incrementan
en las situaciones de tensión o de concentración y
desaparecen durante el sueño.
Los tics son el trastorno del movimiento más frecuente en
la infancia. Se presentan en múltiples formas y son, en general,
benignos. Habitualmente son transitorios y desaparecen solos, sin
precisar medicación. Sin embargo, en ocasiones, pueden cronificarse
y llegar a interferir en la actividad habitual del niño,
repercutiendo en su dinámica familiar y escolar.
· ¿Cuál
es la frecuencia de los tics en la infancia?
· ¿Por
qué se producen?
· ¿Cuántos
tipos de tics hay?
· ¿Qué
es el síndrome de Gilles de la Tourette?
· ¿Los
tics son señal de algún problema grave?
· ¿Qué
conducta hay que seguir delante de un niño con tics? ¿Se
pueden prevenir?
· ¿Hay
medicamentos para tratar los tics?
¿Cuál
es la frecuencia de los tics en la infancia?
La frecuencia real de los tics no se conoce con exactitud, porque
la mayoría de los casos no consultan al pediatra dado que
suelen desaparecer en poco tiempo. No obstante, algunos trabajos
cifran en el 6% el número de niños en edad escolar
que, en algún momento, han presentado tics. Respecto al sexo,
es más frecuente en varones y, según el tipo de tic,
puede llegar a una relación de 4:1.
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¿Por
qué se producen?
El origen aún no es bien conocido. Hace años se pensaba
que la causa era exclusivamente psicológica, pero en la actualidad
hay evidencias suficientes para pensar en un factor genético
en el origen de los tics, especialmente los crónicos. Estas
alteraciones genéticas podrían alterar el funcionamiento
normal de los neurotransmisores (sustancias químicas que
transmiten los estímulos entre las neuronas), provocando
así la aparición del tic. No obstante, aún
no se ha podido identificar ningún gen concreto, y los estudios
realizados en familias con varios miembros afectados sugieren la
intervención de diversos genes (herencia poligénica),
así como una influencia decisiva de los factores ambientales
en la aparición y mantenimiento de los tics.
Estos factores ambientales son también evidentes a través
de la observación de los tics: se incrementan con el estrés
y disminuyen con el reposo. Además, los niños mayores
suelen describir una situación de disconfort inespecífica
que se alivia al realizar el tic, es decir, sienten la "necesidad"
de hacerlo.
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¿Cuántos
tipos de tics hay?
Los tics se clasifican según el tipo y según la evolución.
Según el tipo, pueden ser:
· Motor simple: Movimiento breve y aislado, como
parpadeo o sacudidas de la cabeza.
· Motor complejo: Movimiento más elaborado
y complicado, que puede parecer voluntario, como rascarse o tocar
objetos.
· Fónico simple: Sonidos aislados, sin significado,
como tos o carraspeo.
· Fónico complejo: Vocalizaciones elaboradas,
como sílabas o palabras, ecolalia (repetir palabras) o
coprolalia (palabras obscenas).
Todos estos tipos de tics pueden presentarse aislados o asociados
unos con otros, en forma de tics múltiples.
Según la evolución, los tics se clasifican en transitorios
y crónicos:
· Tic transitorio: Dura entre uno y doce meses.
· Tic crónico: Dura más de un año
y, aunque puede presentar intervalos libres de tics, estos nunca
sobrepasan los tres meses. El tipo más importante dentro
de este grupo es el síndrome de Gilles de la Tourette.
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¿Qué
es el síndrome de Gilles de la Tourette?
Es un trastorno de tics crónicos, múltiples, motores
y fónicos, que van variando en tipo e intensidad a lo largo
del tiempo. Se inicia antes de los 18 años de edad, y provoca
una interferencia importante en las actividades de la vida diaria,
familiares y escolares. Se asocia casi siempre con pensamientos
obsesivos y fobias, que obligan al paciente a realizar comportamientos
compulsivos (acciones repetitivas y estereotipadas, tales como lavarse
las manos repetidamente, recuentos, ordenar objetos, etc.). Además,
puede acompañarse de otras alteraciones del ánimo
(ansiedad / depresión) y de trastornos del comportamiento
y del aprendizaje.
Este síndrome debe ser diagnosticado y controlado por el
especialista, y suele necesitar tratamiento farmacológico
para controlar los síntomas, ya que interfiere significativamente
en las actividades de la vida diaria. No obstante, un alto porcentaje
de pacientes presentan una clara mejoría del trastorno con
el paso de los años.
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¿Los
tics son señal de algún problema grave?
En primer lugar, hay que diferenciar los tics de otros trastornos
del movimiento que pueden ser parecidos, por lo que deberá
ser el especialista el que confirme el diagnóstico, sobretodo
en los tics de larga evolución.
Sólo un pequeño porcentaje de los tics está
causado por lesiones cerebrales o enfermedades neurológicas,
pero estos pacientes presentan unos síntomas asociados bastante
evidentes, que ayudan al neurólogo a realizar el diagnóstico.
Pueden aparecer tras un traumatismo craneal, como efectos secundarios
de algunos fármacos, tras ciertas enfermedades infecciosas
o en algunos casos de retraso mental, autismo, etc.
Finalmente, hay que considerar que, en ocasiones, los tics crónicos
pueden estar asociados a otros procesos, tales como comportamientos
obsesivos, ansiedad, depresión, déficit de atención
con hiperactividad, trastornos del sueño y dificultades de
aprendizaje. Esta patología asociada deberá ser correctamente
evaluada y tratada por el neurólogo o el psiquiatra infantil,
con el apoyo psicológico y pedagógico necesarios.
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¿Qué
conducta hay que seguir delante de un niño con tics? ¿Se
pueden prevenir?
Aunque parece existir una base física / genética para
la aparición de los tics, pueden adoptarse algunas normas
para eliminar los factores que los desencadenan.
En primer lugar, no hay que culpabilizar al niño. El paciente
con tics no los puede evitar y no los hace a propósito, aunque
el tic sea ruidoso o socialmente molesto. No sirve de nada prohibir
que el niño haga tics porque no los puede controlar. Esta
conducta provocará paradójicamente un aumento de los
mismos, porque se incrementa el nivel de tensión sobre el
niño y la ansiedad que éste siente.
Hay que observar la evolución de los tics, si empeoran o
mejoran con el tiempo, pero sin que el pequeño se sienta
constantemente observado. También se ha de intentar averiguar
si existe algún problema de ansiedad en el niño, interrogándole
a él, a sus padres y a sus profesores. Si el paciente está
preocupado por los tics, se le debe tranquilizar, informándole
sobre la naturaleza benigna y transitoria de los mismos.
Para prevenir la aparición y la cronificación de los
tics se debe intentar evitar los factores estresantes: programar
adecuadamente las tareas escolares, regular los horarios de sueño,
evitar la programación de TV no adecuada, así como
el abuso de videojuegos, etc.
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¿Hay
medicamentos para tratar los tics?
Existen diversos fármacos para tratar los tics, pero no siempre
es necesario utilizarlos. El tratamiento de un niño con tics
ha de ser individualizado, y se ha de reservar para los casos en
que el tic trastorne, por su forma o intensidad, la actividad diaria
del paciente. Además, deberán ser limitados en el
tiempo, y retirarse tan pronto como se observe un control eficaz
de los síntomas. Se ha de tener en cuenta que los medicamentos
no curan los tics, tan sólo los controlan, y que muchos tics
desaparecen espontáneamente tras cierto tiempo de evolución.
Entre los fármacos más utilizados destacan la clonidina,
el haloperidol, la pimocida, la risperidona, la fluoxetina, la paroxetina
y el metifenidato. Todos estos tratamientos han de ser indicados
y controlados por el neurólogo o el psiquiatra, mediante
visitas frecuentes, sobretodo cuando se modifican las pautas. Siempre
se inicia el tratamiento con dosis bajas, que se van aumentando
progresivamente según la respuesta y la tolerancia. Cuando
se alcanza un control aceptable de los tics (cuando no interfieren
en la actividad habitual), se mantienen un tiempo prudencial y se
inicia la retirada progresiva, vigilando la reaparición de
los síntomas.
Por otro lado, el tratamiento farmacológico debe estar siempre
acompañado por la información / educación del
niño, familiares y profesores. En muchas ocasiones, es necesario
el apoyo y tratamiento psicológico a fin de identificar y
solucionar las causas desencadenantes del tic. Si esto no es posible,
se intenta minimizar las consecuencias del mismo sobre la conducta
del niño, especialmente en los casos de tic crónico.
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(Revisado y actualizado en Noviembre del 2007)
BIBLIOGRAFÍA
- Síndrome de Gilles de la Tourette: espectro clínico
y tratamiento. R. Calderón González, R.F. Calderón
Sepúlveda. Revista de Neurología 2003; 36:679-88
- Tics: espectro clínico. R. Calderón. Revista de
Neurología 1995; 23(supl 3):355-8
- Neurología Pediátrica (2ª ed). K.F. Swaiman. Mosby/Doyma
ed, Madrid 1996
Trabajo elaborado en Diciembre
del 2003
Dr. M.A. Hernández Latorre
Servicio de Neurología. Hospital de Nens de Barcelona
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